Bienvenido a mi paranoica mente friki

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sábado, 26 de febrero de 2011

Amargada

Amargada dicen. Pues quizás. Cómo no serlo cuando, a la tenue luz de una fogata ves a tu lado a los prisioneros, y aún más al ver en tus manos las mismas esposas que en sus muñecas que te atan al muro de la oscura cueva junto a ellos.

A veces desearía cerrar los ojos y poder fundirme con los demás. Después pienso "¿Cómo ellos?" Horror. Nunca como ellos. Los odio. Los detesto. Y sin embargo, tampoco me gusto por ser distinta al resto de prisioneros.

Y así, camino entre la gente y, aunque a veces lo haga con ella, sola estoy siempre.

Amargada dicen. Tal vez, es posible.



N del A: Microrrelato reflexivo que surgió cuando en clase de filosofía dimos el Mito de la Caverna.

La cajita

Cuando entré en el edificio, todo estaba vacío, muerto. Nadie en el pasillo. Nadie en las escaleras. Nadie frente al aula esperando que llegara la profesora. Inquieta, entré. Un simple vistazo me bastó para comprobar que el aula también estaba vacía... o no.

En medio de la desolada aula, sobre uno de los desolados pupitres, había un solitario objeto.

Me acerqué, todavía sin soltar la mochila, con curiosidad, con lentos pasos, sin hacer ruido.

Se trataba de una cajita metálica, redonda. Una cajita de cacao para los labios. Estaba cerrada, pero no impidió que mi mente empezara a imaginar su olor, estimulando mi olfato de manera que su fragancia pareciera ya tan real.

Me acerqué más. Quería cogerla y abrirla, pero me contuve.

Parecía un duelo: frente a frente, solas, la cajita y yo. Provocándonos. ¿Quién daría el primer paso? ¿Quién sucumbiría primero y se movería? Estaba claro que no sería la cajita, así que dejé mi mochila en el suelo, alargué la mano y la cogí.

- ¡ Mi cajita ! - gritó alguien tras de mí repentinamente. Pegué un salto y la cajita casi resbala de entre mis dedos. - La has encontrado. - una chica estaba bajo el marco de la puerta. Se me acercó. - Gracias.

Y me la quito de mis manos.

Elephant

Y un día, el elefante se fue,
pero él ya nunca más estuvo solo.

Recuperando textos antiguos

Hoy he registrado en el baúl de los recuerdos, en mi pequeña libreta que usaba en bachiller para escribir los poemas y relatos que entonces colgué en este blog y (re)descubrí muchos relatos y desvaríos que no llegué a colgar y las ganas de hacerlo volvieron a mí.

Esto significa una pequeña resurrección de este blog.